Baldini no tenía ninguna inspiración para su perfume, nunca la había tenido porque sus perfumes más famosos habían sido recibidos por herencias y descubiertos por error. Sin embargo, el perfume de moda ya lo tenía en sus manos por lo que no mandaría a su ayudante a comprarlo. Ahora procedería a copiarlo. Se le congestionó la nariz a causa de oler tantas veces el perfume. Enfadado por su fracaso se pone a pensar que seria mejor vender la casa antes de perder su negocio. Su carrera iba en bajada, últimamente había tenido que salir a vender a las calles su mercancía. Un perfumista llamado Pélissier, nunca había estudiado acerca del oficio, sino que siempre había tenido los mejores perfumes por su suerte e inteligencia para embaucar. La corriente del río es como la modernidad, arrasa con las cosas viejas y fortalece a las nuevas.