Se dio cuenta de que a la mínima que protestara o hiciera algo mal le castigarían cruelmente o lo matarían. Entonces trabajó tanto como le pedía Grimal. Al cabo de un tiempo cogió una enfermedad llamada ántrax maligno. Grimal ya le estaba buscando un sustituto cuando superó la enfermedad. Mejoraron sus condiciones de vida, mejoró la comida, se pudo hacer una cama y hasta le daban un tiempo determinado para hacer lo que quisiera.